Mi Felt unos cuantos y yo – Posada de Valdeón y Riaño

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Esta ruta se puede ver en Strava.

Se puede decir sin equivocarse que Posada de Valdeón es un tesoro oculto a los pies de los Picos de Europa. Desde este pueblo de León hemos hecho nuestra ruta más reciente.

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Nos alojamos en el Hostal Abascal, donde aparte de la hospitalidad hay que resaltar las tapas de cecina y de queso local.

 

 

 

 

El recorrido lo hicimos en dirección suroeste primero, subiendo el puerto de Panderruedas, para llegar a Riaño y volver a Valdeón por el puerto de Pandetrave.

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Antes de la salida

Los primeros kilómetros hasta la cima de Panderrueda sirven de calentamiento, las rampas fuertes llegan al final del puerto. Pero arriba las vistas merecen la pena.

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El descenso de Panderrueda es prolongado y con una carretera bien asfaltada. Hasta llegar a Riaño hay unos 26km de bajada-llano que permiten disfrutar de un paisaje excepcional:

Se va bordeando la espectacular presa de Riaño hasta llegar al pueblo. Desde allí comienza una ascensión progresiva, con subidas y bajadas que llevan hasta el puerto de Pandetrave. De Riaño al puerto hay unos 29km, siendo los últimos nueve de ascensión ya más exigente.

Pero el premio de coronar Pandetrave es poder admirar la entrada a los Picos de Europa.

 

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Y a partir de Pandetrave quedan 10km de descenso hasta Posada de Valdeón, de buena calidad de firme la mayoría y que permiten disfrutar de la velocidad.

Este recorrido en el Parque Nacional de los Picos de Europa es desde luego muy recomendable.

Y como siempre después de las pedaladas es necesario reponer fuerzas. Y en el restaurante Desván (www.desvanvaldeon.com) es fácil reponerse por ejemplo con un buen cabrito confitado o unas albóndigas de rabo de buey.

¡Hasta la próxima ruta!

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Verano Alemania 2016 – Baviera y Selva Negra – (Selva Negra)

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Vamos con la segunda parte de nuestro viaje, la primera ya la pudisteis ver en un post anterior, pero aquí está si queréis repetir.

Una vez acabamos nuestra estancia en Baviera, nos encaminamos a Freudenstadt, una ciudad pequeña realmente, ya en el estado de Baden-Württemberg. Desde Inzell, donde nos encontrábamos, son unas cuatro horas en coche, todo por la autopista A8. Un comentario se merecen las autopistas. Aparte de que en estos momentos Alemania ha decidido renovarlas enteras, lo que sorprende a un visitante es la velocidad en los tramos…sin límite de velocidad. Que nadie se asuste si le adelanta un Porsche a 200km/h en una recta. Ocurre con total normalidad.

Puesto que el viaje era largo decidimos visitar por el camino dos ciudades: Augsburgo y Ulm. Fue una gran idea en ambos casos.

Nuestra primera parada fue en Augsburgo. La típica ciudad de tamaño medio en Alemania, tiene muchas cosas que ver. Fue fácil llegar al centro y aparcar. Llegamos casi sin darnos cuenta al mercado (era sábado), al Stadtmarkt. Animadísimo, muy recomendable con sus puestos de comida y la parte central cubierta. De ahí a la plaza del ayuntamiento, por cierto en obras también, y paseamos por sus calles amplias, por supuesto con los tranvías.

En Augsburgo merece la pena visitar dos sitios más. La St Anne Kirche, una iglesia protestante en el centro de la ciudad con unas capillas realmente hermosas.

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De ahí a la catedral, comenzada en estilo románico y acabada en gótico, se encuentra en una plaza donde quedan restos de la antigua muralla romana y de la iglesia original del s.X. Afortunadamente los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial no la afectaron apenas.

Y continuamos nuestro camino hacia Ulm.

Ulm ya está en Baden-Württemberg, el estado donde pasamos la segunda parte del viaje. Ulm realmente nos encantó. De nuevo una ciudad animada, con mucho que ver:

Su ayuntamiento por ejemplo, con toda la fachada decorada con frescos. Y sus calles en cuesta que conducen al Danubio.

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Y desde aquí nos fuimos paseando hacia la plaza central, donde está la Iglesia Mayor (Münster).

 

 

 

 

 

La Iglesia Mayor de Ulm es una iglesia, que no catedral porque nunca ha residido obispo, luterana de estilo gótico, comenzada en el s.XIV y terminada en el s.XIX. La peculiaridad es que tiene la torre de iglesia más alta del mundo, 161m. Merece la pena.

Y para terminar en Ulm nos encontramos con una fiesta por la calle, en un barrio. Animación a tope, cerveza, vino, chorizo y jamón serrano (de verdad) y un plato típico local (Spätzle, pasta) cocinado con salchichas. Poco faltó para quedarnos.

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Y ya de aquí a Freudenstadt, más en concreto a Zwieselberg, un conjunto de casitas a 8km del centro ya dentro de la Selva Negra. Ahí nos quedamos en otra casa rural, la Haus Waldesruh. Esta casa está regentada por Ursula Wälde, encantadora a más no poder.

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El hecho de que no hablara nada de inglés y nosotros el alemán más básico no impidió que nos relacionáramos de maravilla. Para dar una idea de la localización lo mejor es ver esto:

Este era el recorrido de mi carrera por las mañanas, de lujo la verdad.

Primer día por la Selva Negra

En nuestro primer día por la Selva Negra visitamos Rastatt, Baden-Baden y la ruta por carretera (B500) a través de la Selva Negra entre Baden-Baden y Freudenstadt.

Nuestra primera parada fue Rastatt. Esta pequeña villa al norte de la Selva Negra guarda varios sitios interesantes que ver. En especial la componente barroca de sus edificios.

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Palacio barroco de Luis Guillermo I de Baden

Desde aquí nos dirigimos a Baden-Baden. Para mí el atractivo de esta antigua ciudad balneario bordea ya el kitsch (más sobre Baden-Baden). No se puede negar su carga histórica y lo agradable de su aire, pero se acerca ya mucho a un parque temático.

 

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Trinkhalle
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Kurhaus
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Stiftskirche

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde Baden-Baden tomamos la ruta B500 en dirección a Freudenstadt (ver en Google maps). Muy recomendable este recorrido por la montaña, con buenas carreteras, aunque ojo con el tráfico en especial si es un día de fiesta porque las aglomeraciones son importantes. Muchas rutas a pie y en bicicleta (y con esquís en invierno).

Una vez en Freudenstadt nos dimos una vuelta para conocer mejor esta villa que tiene la plaza más grande de Alemania.

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Es también una ciudad balneario. Destaca la iglesia luterana que está en una de las esquinas de la plaza. Un ejemplo del trabajo de reconstrucción del país tras la Segunda Guerra Mundial ya que fue casi totalmente destruida.

Freudenstadt es también un sitio de renombre en gastronomía. En concreto a pocos kilómetros hay dos restaurantes de renombre: uno es el Schwarzwaldstube y el otro el Bareiss. Nosotros esta vez nos decidimos por cocina tradicional en el centro de Freudenstadt, sobre todo si se va con niños o adolescentes es un sitio excelente y con una agradable terraza exterior (Turm-Bräu Brauhaus).

Segundo día por la Selva Negra: Friburgo de Brisgovia

En nuestro segundo día por la Selva Negra llegamos a Friburgo. Merece Friburgo al menos un día porque hay una lista interminable de sitios que ver, aparte del encanto de las propias calles. La ciudad de Alemania con más días de sol, las numerosas instalaciones solares dan fe de ello.

Nosotros nos centramos primero en un paseo para ver los edificios principales (Ayuntamiento Viejo, Casa de la Ballena, Puerta de San Martín, Puerta de Suavia).

A partir de ahí continuamos con un recorrido por calles de la ciudad.

Recomiendo en especial la Alderhauser Klosterplatz (en el centro arriba).

Y finalmente llegamos a la catedral de Friburgo. Esta maravilla gótica requiere ser vista, sobran las palabras.

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En fin, varios días se pueden pasar en Friburgo, pero nosotros teníamos que ir aprovechando las últimas horas en Alemania.

Así que resumo aquí lo que nos dio tiempo a ver hasta nuestro vuelo de vuelta en Frankfurt.

Destacar en St. Peter, un pueblo cercano a Friburgo, la iglesia barroca.

IMG_2466Y camino de Frankfurt nos detuvimos en Heidelberg. Ciudad universitaria donde hay mucho que ver, aunque nosotros solo teníamos ya un par de horas.

Algunos comentarios finales, más bien gastronómicos. Las cervecerías son sitios normalmente de calidad para comer en Alemania. Por no hablar de la cerveza, en especial la Augustiner, una delicia. Si se llega a una cierta saturación sin embargo, para nosotros la cadena Hans im Glück fue una solución cómoda.

Bueno, hasta la próxima aventura.

Mi Felt y yo – De Cóbreces a Bárcena Mayor

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Continuando con mis recorridos por Cantabria esta vez toca ir de la costa occidental al Valle de Cabuérniga.

Este recorrido se puede ver en Strava.

La salida esta vez es desde Cóbreces, en concreto desde la Posada Alfonso donde nos hospedamos y donde nos trataron muy bien.

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Para quien decida quedarse en Cóbreces hay una visita que no hay que perderse. En la vecina Oreña, muy cerca en dirección a Santillana, se puede visitar la iglesia de San Pedro (s.XVI) y en especial dos lugares de gran belleza en los acantilados de esa parte de la costa. Aparcando en el parking que hay en la propia iglesia, tomando al oeste se llega a los propios acantilados de Oreña. Y hacia el este se llega a Puerto Calderón, una ensenada que en su día se usó como puerto libre entre San Vicente de la Barquera y Santander (aquí podéis leer algo sobre su historia). Esto viene a rebatir en parte las tres mentiras de Santillana del Mar: ni es santa, ni llana, ni tiene mar. Recomendación: los accesos a ambos puntos por carretera son estrechos y complicados, mejor acercarse andando.

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Bueno, comencemos ya con el recorrido.

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Novales
Partí de Cóbreces en dirección a Novales, el pueblo de los limoneros. Ya en una de mis rutas anteriores (Mi Felt y yo: de Santillana del Mar a San Vicente de la Barquera) había pasado por este pueblo que por su microclima especial es capaz de producir cítricos.

 

 

 

Desde ahí en dirección a Casar de Periedo hay una subida no muy dura que permite admirar el paisaje y dejar Novales detrás metida en su hondonada. Pasé por Golbardo antes de llegar al río Saja que se cruza poco antes de llegar a Casar de Periedo.

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Río Saja
Desde aquí me adentré en Casar donde hay sitios que ver, no el menos importante la iglesia de San Lorenzo (s.XVI):

Y a continuación de Casar se llega a Villanueva de la Peña en donde se encuentra el Santuario de Ntra. Señora de la Peña.

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Aquí ya llegué a Mazcuerras y sus diferentes barrios (Cos, Ibio, Villanueva de la Peña, etc.).

 

 

 

 

 

Mazcuerras tiene, aparte de sus numerosos edificios reseñables, una componente literaria importante. En Mazcuerras nació Concha Espina, novelista de comienzos del s.XX que ambientó aquí una de sus novelas, La Niña de Luzmela. Por eso en su honor el pueblo se llama también Luzmela.

No puede uno parar mucho tiempo para admirar Mazcuerras, aun queda bastante camino.

Así que siguiendo por la CA-180 llego a Ruente. Aquí, antes de adentrarse ya camino de Cabuérniga, se puede admirar el Palacio de Mier y también el nacimiento de la La Fuentona. Este manantial es conocido en toda la región.

Continuando ya en el Valle de Cabuérniga, zona protegida, paso pequeñas poblaciones y al llegar a Valle dejo a la derecha el desvío que por la CA-182 conduce a Carmona y Puentenansa. Esa es una ruta muy interesante que habrá que hacer en breve.

Esta parte del recorrido, ya todo naturaleza hasta Bárcena Mayor, es una suave subida.

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Y finalmente llegamos a Bárcena Mayor. Es cierto que esta pequeña población montañesa se ha convertido en un atractivo turístico, pero aun así conserva todo su encanto.

Para terminar subimos a Los Tojos para reponernos del exigente esfuerzo. Los Tojos es una pequeñísima población a unos 5km de Bárcena Mayor. Se puede subir en bici y de hecho es un buen remate para hacer hambre. Porque a La Montañesa hay que llegar con hambre. Solo así se le hace justicia a este restaurante de comida local (cocido, alubias con chorizo, chuleta y solomillo de novilla) donde uno encuentra buena comida, amable atención y la posibilidad de comer viendo los valles de alrededor.

Hasta aquí ha llegado esta ruta. Hasta la próxima que por Cantabria quedan muchas por hacer.

Verano Alemania 2016 – Baviera y Selva Negra – (Baviera)

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Este año nos hemos decidido por Alemania, el país de las ciudades.

Primero un poco acerca de la logística de nuestro viaje. Elegimos la agencia de viajes touristforum y su combinado Baviera y Selva Negra. La experiencia ha sido realmente buena. Contratamos a través de ellos el coche de alquiler y los seguros, siendo una opción económica y bastante fácil en su funcionamiento.

Volamos de Madrid a Munich para empezar con 4 noches en la Gästehaus Erika. Una pensión a hora y media en coche de Munich y una media hora de Salzburgo, cerca de Berchtesgaden. La pensión nos gustó, habitaciones y desayuno austeros pero muy correctos, y trato amable. Eso sí, para entendernos una combinación de inglés, alemán y muchas señas.

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Desde allí el plan era visitar al menos Munich, Berchtesgaden y su entorno y Salzburgo. Se nos dio bastante bien porque también pudimos acercarnos a ver los castillos del rey Ludwig  II de Baviera, un viaje de dos horas en coche pero que mereció la pena. Por cierto, para moverse por Alemania con un navegador que solo use el GPS y ahorrar datos, recomiendo maps.me, muy fácil de usar.

Pues vamos ya a empezar.

Primer medio día y segundo día – Munich

Antes que nada recomendar freetour.com. Este recorrido guiado por Munich por voluntarios no será tan sofisticado como otros que ofrecen en la ciudad, pero lo hay en varios idiomas (en español, importante) y si te toca alguien como Patu, nuestra guía, que además le pone mucha ilusión, pues entonces mucho mejor. Desde luego no recomiendo los que ofrece la oficina local de turismo en Marienplatz, donde nos atendió un chico que por su poca simpatía demostraba que no quería estar allí.

Munich es esplendor…y cerveza. El recorrido con Patu fue un acierto porque si tienes poco tiempo te permite conocer rápido aspectos prácticos: qué visitar en el Jardín del Inglés, el pie del diablo en la catedral, la historia del carillón de la Marienplatz, etc.

Recorrimos los puntos principales (Marienplatz, catedral, plaza de los mariscales, plaza Franz Joseph, cervecería real) de una forma muy amena.

Además Patu nos dio una recomendación que valió realmente la pena. Se trata de la iglesia de San Juan Nepomuceno, en la Sendlinger Straße 34. Barroco muy al estilo de las iglesias de Via del Corso en Roma.

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San Juan Nepomuceno

Veremos unas cuantas iglesias en este viaje. En particular barrocas, de las que hay muchas y muy notables por toda Baviera.

 

 

 

 

 

 

Después de terminar el recorrido por el centro de Munich decidimos hacer una pausa e ir a comer.

IMG_2313Optamos por acercarnos al Viktualienmarkt, un mercado al aire libre mezcla de mercado y Biergarten. Nos compramos nuestros bocatas de salchichas y Leberkäse (especie de pastel de carne y queso) y nos sentamos en el Biergarten enorme que hay en el centro. Allí coges tus cervezas (siempre de medio litro estándar) y te sientas a comer codo con codo con los vecinos.

 

 

 

Al lado del Viktualienmarkt hay un mercado gourmet con un cierto aire Mercado de San Miguel de Madrid, el Schrannenhalle. Lo que nos llamó la atención de él, reflejo de la cercanía de Italia, fue el monográfico de productos italianos: gastronomía (pasta, café, embutidos, etc.). Un ejercicio comercial impecable. ¡Incluidas las bicis!

Y sin perder más tiempo nos acercamos al Jardín del Inglés. Más que jardín, medio playa, medio bosque en medio de la ciudad. El famoso Eisbach, donde hacen surf hasta en invierno y el muy agradable entorno.

De regreso al centro recomiendo volver por la Ludwigstraße, avenida amplia flanqueada por los edificios de la universidad y también por tiendas y hostelería donde la gente se deja ver.

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Algunos comentarios de este primer día, unos de utilidad y otros de las impresiones de estar por primera vez en Alemania.

Nos sorprendieron varias cosas. Bicis por todas partes, aunque en las otras ciudades alemanas nos pareció que estaba mejor organizado. En Munich hay que estar atento a las bicis. Propinas: en el Augustiner am Platz donde cenamos la primera noche tuvimos una experiencia algo desagradable con la propina, el camarero la esperaba y nosotros no teníamos nada claro si darla o no. En general la expectativa parece que es que el cliente deje algo, pero sin llegar a la obligación americana. Si se viaja en coche los parkings de Munich son asequibles y hay bastantes por el centro. Nosotros aparcamos a 10′ de Marienplatz por unos 2€/hora.

Esa noche volvimos a la pensión y tuvimos la oportunidad de recibir una lección acerca de lo que es beber cerveza. Decidimos tomar una Weißbier, así que cogí un vaso, más bien pequeño y me acerqué a Klaus, el dueño, a saludarle. Klaus vio el vaso y ante el cachondeo generalizado de sus amigos, pasó a la acción y me mostró cómo servirla en un vaso apropiado, mucho más alto. No lo grabé, pero fue memorable, así que pinchando aquí podéis ver cómo se tira una Weißbier.

Tercer día – Berchtesgaden y Salzburgo

El tercer día fue el de los contrastes. Primero Berchtesgaden y Königssee en los Alpes y luego Salzburgo. Contrastes porque pasamos de la naturaleza de los Alpes a la sofisticación de Salzburgo. También del turismo puramente interior a una ciudad completamente comercializada.

El recorrido de Inzell a Berchtesgaden es ideal por ejemplo para hacerlo en bici de carretera (ver recorrido en google maps). Berchtesgaden está en un valle todo naturaleza. Y guarda varias cosas muy interesantes.

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Berchtesgaden es una villa realmente atractiva, rodeada por los Alpes. Históricamente ligada a las minas de sal, más recientemente fue famosa por tener cerca, en el Nido del Águila (la casa Kehlstein), una de las residencias de Hitler. Se puede visitar subiendo en autobús (no se permiten los coches), aunque nosotros no pudimos llegar.

Berchtesgaden tiene además un par de iglesias dignas de visita: una franciscana y otra, la de San Andrés, de nuevo muestra del barroco.

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Franziskanerkirche
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Iglesia de San Andrés

 

 

 

 

 

 

De Berchtesgaden a Königssee. Este, como indica su nombre (lago real), era un sitio de recreo para los nobles bávaros. Aquí ya el turismo es mayoritariamente interior y se nota. Poco inglés hablado y escrito. Sin embargo deberían promocionarlo más, sus vistas merecen sin duda la pena, así como el recorrido en barco. Es un lago de 8km de largo rodeado por montañas, una de ellas (Watzmann) la segunda más alta de Alemania con 2.713m.

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Nosotros hicimos el recorrido en barco hasta la primera parada, hasta la capilla de San Bartholomä (s. XVII). Aquí hay un restaurante y también un pequeño sitio que vende pescado ahumado y cerveza Augustiner (¡la mejor!) y donde se puede parar a descansar. A partir de aquí se pueden hacer rutas por senderos. Los barcos pasan cada 15′, así que es muy cómodo.

Y aquí llegó el contraste, porque de Königssee fuimos directamente a Salzburgo. Como alguien me dijo, está Salzburgo más cerca de Venecia en cuanto a sofisticación turística. Pero es que sin duda es una ciudad bella.

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Mucho que ver en Salzburgo. ¡Y nosotros lo exprimimos a tope en una tarde!

Mejor empezar desde la catedral para luego ir recorriendo las calles del centro antiguo.

Varios lugares que nos gustaron especialmente:

 

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Blasiuskirche, románico tardío en el centro
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Vista desde Monchsberg
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Espectaculares tartas en el Café Tomaselli

 

 

 

 

 

 

 

La visita al Café Tomaselli recomendada por nuestras amigas Mad Queens.

Y terminar la tarde escuchando música húngara en la Mozartplatz.

El festival de verano estaba en pleno apogeo, con conciertos y exposiciones por toda la ciudad.

Cuarto día – Füssen y los castillos del rey Luis II de Baviera

Para el cuarto día elegimos visitar los castillos del Rey Loco, Luis II. Esta visita requiere de preparación puesto que las entradas con guía a los dos castillos han de comprarse al menos con dos días de antelación (adjunto la información en este link). La compra de entradas se puede hacer on-line, pero hay que recogerlas en Neuchswanstein, un centro turístico al pie de las montañas donde están los castillos. Aquí sí que la disponibilidad de idiomas es amplia.

Puesto que Neuchswanstein es hiperturístico, decidimos ir antes a la villa cercana de Füssen. Todo este entorno está al sur de Munich, a unos 133km, muy cerca ya de Austria.

Füssen tiene su encanto, a pesar de que a nosotros nos llovió todo el día.

En el castillo se puede ver otra de las innumerables obras que hay en estos momentos en marcha en Alemania. Ojo con las autopistas, porque está claro que han decidido hacerlas nuevas.

En Füssen también nos encontramos con un dulce local, las Schneeballen (bolas de nieve). Es un dulce relacionado con el carnaval. Aquí está la receta en el blog Kanela y Limón.

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Y desde aquí a ver los castillos del rey Luis II. Son dos, el más espectacular es el de Neuschwanstein, en lo alto de un risco, y el segundo y más “discreto” es el de Hohenschwangau. No es posible entender el significado de la palabra megalomanía sin ver estos castillos. Luis II eligió un lugar espectacular, totalmente fuera de época puesto que su obsesión era recrear la Edad Media.

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A Neuschwanstein se puede subir andando, un paseo de unos 20/25′ pero bastante empinado. Merece la pena, pero también hay autobús. Las mejores vistas se toman desde el Puente de María (Marienbrücke), no apto para los que tengan vértigo.

Y una vez acabamos con los delirios de Luis II tomamos rumbo de vuelta a Inzell. Por el camino encontramos una joya en el pueblo de Wies. La Wieskirchen es una iglesia rococó patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Un espectáculo. Adjunto la localización en google maps. No hay que perdérsela.

Hasta aquí llegó el recorrido por Baviera. A la mañana siguiente nos despedimos de Erika y Klaus y pusimos rumbo a Freudenstadt. En el siguiente post contaremos nuestra ruta por la Selva Negra. 

 

 

 

 

Mi Felt, unos cuantos y yo – Lagos de Covadonga y Cangas de Onís

Este recorrido se puede ver en Strava

Siguiendo con los recorridos por el Norte, esta vez nos hemos atrevido con la subida a los Lagos de Covadonga.

Para empezar la cuestión era dónde situar el centro de operaciones. La elección fue el Gran Hotel Pelayo, un hotel que probablemente no explota todo el potencial

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Desde el hotel

de su privilegiada situación, pero ofrece precios asequibles y un punto de partida excelente para la subida.

La ruta que hicimos equivale a salir de Cangas de Onís y volver al mismo punto, en total unos 50km, pero de los cuales los realmente duros son la subida desde la propia rotonda de acceso al Santuario.

 

 

 

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Antes de la subida

 

 

 

La subida a los Lagos es espectacular. Unos 11km de ascensión con una pendiente media del 8%, pero que en su tramo más exigente (la famosa Huesera) llega hasta el 15% y algo más.

 

 

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Esa dureza continua es lo que más me sorprendió de los Lagos. Desde el Mirador de los Canónigos, unos 2km tras dejar Covadonga,  la pendiente se hace ya del 9/10%. Y a partir de ahí la subida te va engañando, haciéndote creer que has cubierto lo más duro para a continuación regalarte otra rampa. La Huesera está prácticamente a mitad de camino, una vez la pasas llegas al Mirador de la Reina, una falsa meta puesto que aun quedan rampas del 12/13% hasta llegar a los Lagos.

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Observando a los ciclistas

En mi caso para cuando llegué a los Lagos la niebla era tan densa que tuve que hacer un gran esfuerzo para distinguirlos, más bien para adivinarlos. Así que aquí dejo una imagen de lo que se puede ver ahí arriba, después del esfuerzo y los repetidos finales falsos.

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Y para reponerse de un esfuerzo así era necesario visitar un sitio excepcional en un lugar inverosímil. En La Salgar, cerca del Alto del Fitu está Casa Marcial con sus dos estrellas Michelín. Casa Marcial en La Salgar (artículo XLSemanal).

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Vista desde el mirador de Casa Marcial

Tuvimos la suerte de disfrutar de la compañía y conversación del propio Marcial Manzano, tomando unos combinados en el porche de su restaurante.

De la comida no intentaré ni describirla ni alabarla, solo recomiendo llegar hasta allí con cualquier excusa, ya sea la bicicleta o cualquier otra.

¡Hasta la próxima ruta!

Mi Felt y yo – estrenando la Felt nueva en el puerto de la Morcuera

El recorrido de esta ruta se puede ver en Strava.

Una buena forma de estrenar mi Felt AR15 era subir el puerto de La Morcuera, en Madrid. Unos 8,5km de rampas desde Miraflores hasta la cima a 1.796 metros de altura, con una ganancia de altitud de unos 600/700 metros.

La Morcuera es un puerto que resulta agradable de subir. Es durete con su 6% de desnivel medio y un 11% en el último km, pero a cambio los primeros 5Km están cubiertos por los árboles y a partir de ahí aunque estás expuesto al sol, las rampas son más continuas pero suaves y ofrecen unas vistas espectaculares de la Comunidad de Madrid.

Para empezar lo bueno es que si se te olvidó el agua, o se te acabó a la vuelta, tienes la Fuente Reña al principio del puerto. Garantía de agua fría, no hace falta el Isostar.

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Y como decía, lo mejor de la subida son las vistas hacia al sur una vez llegas al km 6.

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Una vez arriba, y tras haber superado el último km que no es sencillo, las vistas tanto hacia el norte (Segovia) como hacia el sur (Madrid) son espectaculares. A partir de aquí se puede continuar hacia Rascafría, pero yo preferí volver hacia Miraflores. Un recorrido corto para probar la bici nueva.

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Y una vez de vuelta en Miraflores, yo recomiendo tomarse un pincho de tortilla de los de Jesús en el Bar Miraflores, justo a la entrada de la plaza según se llega del puerto.

 

Mi Felt y yo: de Santillana del Mar a San Vicente de la Barquera

Voy a empezar con una serie de recorridos con mi Felt, el primero en La Tierruca.

Este recorrido se puede ver en Strava.

Desde Santillana del Mar a San Vicente de la Barquera, en el lado occidental de la Bahía de Santander, se puede hacer un recorrido en bicicleta que requiere estar en forma, pero tampoco ser un Anquetil.

img_20031La salida desde el barrio de Las Quintas, en Queveda, pueblo cercano a Santillana. Nos quedamos en la posada Las Quintas, donde Elvira y su hijo Fede mantienen una posada pequeña pero coqueta y ponen unos riquísimos sobaos para desayunar.

 

 

En Santander hay que equiparse bien, porque sea la época del año que sea, siempre existe la posibilidad de que llueva, haga sol o simplemente se nuble, todo en la misma mañana.

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Desde Las Quintas paso por Santillana del Mar, que aunque a veces parezca en exceso turístico, siempre sorprende por la armonía de las piedras.

 

Y de paso, un poco de publicidad del restaurante de la familia.

Y desde Santillana tomo dirección a Puente San Miguel, pasando por el pequeño pueblo de Vispieres y dejando a la derecha las cuevas de Altamira. Aquí empieza el recorrido como tal, puesto que en vez de seguir para tomar la N-634, giro a la derecha en dirección a Villapresente. Esta es la carretera que conduce de Puente San MIguel a Cóbreces por el interior.

En Villapresente un paseo para visitar la casa de los tíos, la portalada merece una foto.

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Y desde ahí continuamos en dirección al pueblo de Cerrazo, que dejo atrás ya con algo de esfuerzo porque aquí empiezan las cuestas. Pasado Cerrazo llega el Alto de Cildad. No es un puerto de primera categoría, pero aquí hay que empezar a jugar con los cambios. Desde el mirador del Alto se puede ver una panorámica espectacular del valle de Reocín.

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La bajada desde el Alto en dirección a Novales es de lo más espectacular del recorrido,

sobre todo si te llueve, como me pasó a mí, y tienes que acelerar para dejar atrás la nube. Aún así merece la pena pasar por este pueblo, metido en una hondonada y famoso por los limones, sorprendente producto de su microclima.

Una vez pasado Novales llegamos a Cóbreces, pueblo que con su monasterio trapense (Abadía de Santa María de Viaceli, en su día cistercience) y algunos otros sitios relevantes como la iglesia de San Pedro ad Vincula, también presume de una bonita playa, la de Luaña, donde probablemente más baños me he dado en mi vida.

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Aquí en Cóbreces no hay que desaprovechar la oportunidad de probar los quesos que hacen los propios monjes de la abadía.

La siguiente parte del recorrido es más suave.
img_20281 Desde Cóbreces se llega a Comillas pasando por Ruiloba. Quien quiera pararse en El Barrio de la Iglesia puede aprovechar para hacerle una visita a La Cigoña, restaurante clásico entre los clásicos al lado de la bolera del pueblo. Aunque se ha quedado atrás respecto a los nuevos restaurantes de la región, los platos de cuchara (garbanzos con callos, cocido montañés) siguen siendo una garantía.

 

Y sin necesidad de pedalear mucho, llego a Comillas. Aquí no hay mucho que decir y mucho que ver. Comillas tiene amplia variedad en todos los frentes, desde el neogótico que se anticipa en Cóbreces (Palacio de Sobrellano), pasando por el cementerio modernista, hasta la Universidad Pontificia. El primer centro urbano de España con alumbrado eléctrico gracias a la amistad del Marqués de Comillas, Antonio López, con Alfonso XII.

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Y empieza aquí para mí la parte más atractiva del recorrido. Desde Comillas se llega a Oyambre, o más concretamente, antes se pasa por la Ría de la Rabia y la Ría del Capitán, para coger la carretera que va por la costa en paralelo a la playa de Oyambre. Esta es una playa para quien le guste disfrutar del mar con tranquilidad. Larguísima y por toda construcción un camping y las casas de los paisanos. Como recorrido en bicicleta, perfecto. Continuas subidas y bajadas con vistas al mar espectaculares.

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Y una vez se pasan estas subidas y bajadas de la carretera de la costa, se llega a la entrada a San Vicente. Para entrar en San Vicente hay que cruzar el Puente de la Maza, más de medio kilómetro y 32 arcos, que si se cruza sin respirar da derecho a un deseo. En bici es complicado.

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Y aquí llegamos al final del recorrido, tras 42 kilómetros de pedaleo, muy asequible con un poco de forma. En los soportales de San Vicente se puede uno reponer del esfuerzo a nada que se ponga algo de interés.

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Un par de recomendaciones para terminar. Esta ruta se puede ampliar en algunos kilómetros llegando por la costa hasta Pechón. Merecen la pena los 10km adicionales puesto que la entrada a este pueblo costero se hace por la Ría de Tinamenor, uno de los escenarios naturales más atractivos de la zona.

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Y por último, para reponer glucosa hay que acercarse a Torrelavega, la ciudad del hojaldre.

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En concreto yo me acercaría a la Confitería Santos para probar una de las tartas de hojaldre que les dan fama.

Hasta la próxima.